agosto
19
Quien no haya oído hablar ya del famoso problema del iPhone y su antena no ve el telediario, no lee las revistas o, simplemente, no presta atención a las noticias tecnológicas (poco probable si estas leyendo esto).
Hace poco me hice con un iPhone 4 de Vodafone usando los puntos que tenía acumulados. Aunque sólo esperé dos semanas desde el lanzamiento, el periodo se me hizo eterno y, al parecer, he tenido bastante suerte de poder conseguirlo así, sin tener que fingir probabilidades ni historias similares.
Cómo veis, pongo así fin a la crisis de fe que exponía hace unos días y que casi me lleva a decantarme por el Nexus de Google (aunque reconozco que me sigue cautivando).
Una de las primeras cosas que probé cuando recibí mi iPhone 4 fue todo el tema de la antena. Trate de cogerlo con la mano izquierda, apretarlo, darle la vuelta, tapar el famoso huequecito… Nada, no conseguí que el teléfono perdiera nada de cobertura. Lo achaqué a que vivo en el centro de una ciudad y que la cobertura en mi casa es demasiado buena.
Poco después, en zonas con menos cobertura (como el ascensor), en el que sólo alcanzo un nivel de cobertura, si conseguí comprobar el efecto antennagate.
De todas formas todo el asunto este me parece exagerado y desproporcionado, la verdad.
Hace poco se supo que el jefe de ingeniería de Apple fue despedido. Que haya sido por el tema de la antena o no es un misterio, pero es cierto que es el responsable mas cercano al problema.
Y yo me pregunto, ¿de verdad todo el asunto se puede concentrar el una sola persona? Y, ¿hasta que punto se le puede considerar negligente sólo a él y no a todos y cada uno por los que ha pasado el teléfono en pruebas y no se han coscado?
Todo esto tiene poco sentido para mí… Aunque quizá BlackGeek tenga algo de luz que arrojar al asunto.
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