junio
10
Vaya, vaya… Ya sabía que la AppStore es un reino controlado por Steve Jobs, pero no sospechaba que sus amigos podían meter también la zarpa siempre que quisieran.
Esta historia de amor nace cuando el NYT comienza a hacer declaraciones y a decir a los cuatro vientos que eso de la información gratuita… que no les mola. Que las noticias vale mucho dinero hacerlas y que no está el horno para bollos. Y, la verdad, razón no les falta.
Aquello debió prender una bombilla en la cabeza de Jobs, que durante la entrevista que le hicieron en el D8 afirmó que la información tiene que estar auditada y ser redactada por profesionales. No creo que se lo haya pensado mucho, ya que su aseveración atenta directamente sobre los blogs que le soportan y contra la propia Wikipedia, con la que mantiene tan buenas relaciones.
El asunto es que, durante la Keynote que se celebró el día 7 de junio con motivo de la presentación del iPhone, sobre el que espero escribir en breve, Steve Jobs se plantó en el escenario a hablar de la situación del iPad con una aplicación a la espalda: Pulse.
Pulse es una aplicación dedicada a la lectura de orígenes RSS con una atractivísima interfaz y que yo mismo tengo instalada en mi dispositivo por lo cómoda que resulta.
Al día siguiente al NYT se le ahúma el pescado y arremete contra Pulse. ¿Por qué? En ese momento no se sabe, pero el caso es que Pulse desaparece de la AppStore instantáneamente.
Los desarrolladores no conocen el motivo y no se les comunica, lo primero es sacar la aplicación de la AppStore.
Horas más tarde, los desarrolladores de Pulse reciben por fin algo de información: el origen RSS del NYT se encuentra entre los que Pulse ofrece de forma predeterminada, algo que, en opinión del NYT es lucrarse a costa de su trabajo. ¡Y oye, tienen razón!
Pero, ¿es así como funciona esto? Me decepcionaría mucho que una llamada telefónica sea lo único que necesita uno de los grandes para eliminar de un plumazo una aplicación, aún cuando Steve Jobs la ha dado a conocer al mundo el mismo día anterior.
La AppStore necesita una reestructuración que le aporte transparencia cuya urgencia aumenta proporcionalmente con el número de aplicaciones.
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