junio
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Cuando por diversos motivos tuve que dejar el Castillo en manos del malvado Rey Juan (léase BlackGeek) hace algunas semanas, algo me decía que no volvería a escribir hasta que no pudiera volver a hacerlo desde un iPad.
Me resistía a creerlo, pero el tiempo le ha terminado dando la razón a mi intuición.

Y así es, escribo ésta y espero también escribir muchas otras publicaciones en el futuro desde el maravilloso dispositivo creado por Apple, que llegó a mis manos el pasado viernes, no sin antes batallar un poco con TNT y la misma Apple Europa.
¿Que podría contaros acerca del iPad que no haya salido ya de los millones de dedos que han escrito acerca de el durante los últimos meses? Probablemente poco. El iPad ha despertado tanta curiosidad entre la gente que ha sido analizado en todos sus aspectos, hasta el más ínfimo detalle.
¿Y qué otro dispositivo seria capaz de soportar tal vorágine de pruebas y comparativas venciendo en todas ellas? Desde luego, el iPad no.
Mucho se ha hablado acerca de sus virtudes y carencias (casi más de estas últimas), y muy particularmente acerca de la falta de puertos USB y compatibilidad con la tecnología Flash. Tampoco lleva disquetera de 3,5″ ni admite cintas de video beta, por cierto.
Pero mas allá del marujeo informático y las ganas de sacar defectos, lo cierto es que el iPad es un equipo usable, muy usable. Un vínculo perfecto con la web y la domótica, una maquina de correo electrónico excepcional, una fantástica plataforma de entretenimiento y una máquina con infinitas utilidades.
Steve, no comparto tus políticas intervencionistas en cuanto a la AppStore, pero comulgo con tus ideas acerca de mantener cerrado el sistema iPhone OS a fin de aportar estabilidad. No creo que el iPad necesite un puerto USB y quien lo crea probablemente no sabe lo que es usar un iPad o un iPhone y desconoce la experiencia táctil que ambos proporcionan. No creo que Flash sea imprescindible, no con ello desmejorando todo lo bueno que trae a la web.
En resumidas cuentas: el iPad es un buen trabajo.
Ah, olvidaba hablar sobre televisores y 3D, que es lo único sobre lo que está permitido hablar en este blog ultimamente.
Y a ti, BlackGeek: di adiós a tu tranquilo reinado; he vuelto.
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